
Efemérides del adentro
En lo mas profundo del hombre
se encuentran cavernas oscuras; (el secreto)
en las cuales hallamos turbias vivencias
que relatan como rupestres pinturas,
el devenir del pasado.
Reflejan dudosos pasajes de incesante realidad
transformándose en mucosas secas
que fluyen cualquier día que se especta.
La noción de un relato oscuro
solo depende de quien lo asimila
cuando lo haya en la casualidad;
pero todos los negros secretos
reposan bajo el gris del frió mármol.
¡ Crueles, lucrosos y ambiguos !,
todos ellos serian enseñanza
para los que buscan senderos de blanca luz,
aunque ámbar;
la transforman como ultimo recurso
en pos de la supervivencia.
Cuanto emanaría, cuanto:
si al hurgar en turbias aguas tocásemos limpio fondo,
recolectando las perlas del sabercon el fin de hacer reposo.
Vivir en la paz inventada:
es mas simple que luchar contra heridas del adentro
de las cuales supura la vergüenza y el dolor.
Solo el antiséptico de la humildad y el coraje
harán suturar la brecha que no cicatriza.
Lucidez angustiosa
Esta noche sentí;
el hachazo de la verdad sobre mis manos abiertas
llenas de esperanza absurda.
Recojo la semilla infructuosa que nunca germina
en el lodazal de la pesadumbre diaria.
Necesito salir, emerger, respirar vida
y no atormentarme con despojos sin sentido.
Escogí mi sendero hecho de escombros
de algunos consejos caducos;
¡ que ignorancia mas inocente ¡;
que ingenuo soy al pensar que recorro pasajes de mi vida
sin necesidad de alimentar la sabiduría, el descanso y el deseo.
Batalla tras batalla retiro tropas del frente diario
regresando a la trinchera de la serenidad,
lugar único que me protege del bombardeo de declives.
A veces pienso que la paz es el silencio:
pero el silencio es la antesala del bullicio
que acosa al superviviente de tan angosta tregüa.
Lo cierto es que por mas que mimbrea el suelo
mis pilares aguantan diez veces mas el peso de mi conciencia,
absorbiendo mis devaneos, desastres y avenidas
y yo solo deseo construir otros que hagan descansar a estos.
En realidad mi sentencia esta escrita sobre el papel del destino,
rubricada con el plumier del tiempo por la mano de dios,
siendo el único que en su divina cordura asimila este embrollo.
En el transito buscare bajo las nubes mis recuerdos,
escondidos en el libro finito que alimentamos día a día.
El descanso eterno me hará lector de mi propia existencia.
Brazo agitas suave al viento, viento quemando tu cara,
sol que endurece el madero y requiebra al fiel acero
de tu noble y vieja azada.
Hombre libre de caprichos, hombre que no hace paradas,
conformando tu existencia sin influir en tu esencia
el mundo del todo o nada.
Cada grieta de tu cara es un surco en el arroyo,
que marcan tu vida austera sin desmanes de riquezas
ni demoras en ahorro.
Gota a gota por tu frente pasa el mundo resbalando,
ignorando envite alguno de lo fácil sin trabajo
¡sigues la tierra cavando¡.
Del campo haces camino, del camino madrugada,
¿por qué tus manos te duelen cuando acaba la jornada,
si el trabajo te ennoblece?.
El frutal, la huerta viva, visten de vida tu alma,
labriego aire respiras y el corazón te palpita
en veredas soleadas.
Un vivir tan noble y puro, que duro y triste destino,
libertario de ambiciones fuiste sin mas objeciones,
¡buen y noble campesino!.
Primavera de Julio
Llega sigilosa,
resbalando sobre el tiempo
regurgitando pasión en su esencia.
Soliviantado el espíritu
retoza el la solana
a la caza del ávido pétalo.
Comemos del néctar de la historia
siendo abejas;
en la colmena del pasado
Vivimos tiempos de recolecta
hermanando nuestro vuelo.
Llega el final,
desaparecemos,
hasta la próxima primavera.
Somos abejas de Julio.
Pan, mar y muerte
Que caro sale el pan, al hombre recio de puerto
que de raspa en raspa va aguantando el vil cantar
de las sirenas del tiempo.
Trágame tierra que el mar:
quiere llevarme hacia dentro con su dulce viene y va.
Con calma se oye el ¡run run!, del oleaje baldío,
que busca al preso que esta atrapado y bien cogido
a la red y enrarecido;
parte con fe al pescar.
Con levante y de leveche acecha el mar al navío
que de ola en ola va aguantando el desafió
de encontrar al temporal escondido en el vacío
de corales cristalinos.
Trágame tierra que el mar:
quiere llevarme hacia dentro con su dulce viene y va.
¡Se hunde el barco, se hunde!;
hunde el mar a los barcos y también al marinero.
No distingue por edad estado o bien adquirido
te atrapa con soledad en silencio y sobriedad
recalando en puerto hundido.
Te arrastro entre algas, losares, valles sombríos
con tenue profundidad te abrazo el lecho fino
acabando tu camino oyendo el agua pasar.
Mujeres del mar lo saben donde están los hombres idos,
buscaron profundo hogar con su amante sin amar
dejándolas sin destino con talante blanquecino
diciendo, ¡no volverán!.
Trágame tierra que el mar:
Me llevo por fin adentro con su dulce viene y va.
Mañana, nada
Desde la penumbra brillo de alba;
tu sombra se desliza
por las comisuras de mi mente.
Comienza un trance casi narcótico;
penetra en mis entrañas adulterando todo sentido,
reseca todo torrente de cordura,
bambolea los resortes de mi espíritu,
hace de mi karma alquimia
resultando la mezcla de su esencia.
Y el aliento flojea.
Retorno del viaje;
encuentro las maletas vacías de ti
y busco en el fondo del trasiego ocurrido
hallando soledad perenne.
Llene mis manos con tu ausencia
y te esparcí al viento regalándote al destino.
No volverás a hacer nido en el viejo árbol;
aquel que broto con tu venida.
Recogeré mi vida
sin despertar tu pupila
y marchare de tu lado,
donde no veré marchitar mi casa
en el infinito ocaso.
MAL SUEÑO
¡Despierta!.
El verdecillo anuncia:
con campana de garganta
la salida del que muere,
cuando en la noche se ampara.
¡Despierta!.
La nube avisa:
el devenir de las aguas
que humedecen tu mirada,
y a tu alma dan la vida.
¡Despierta!.
El labriego ya te peina,
con el herraje cansino
haciendo de ti pelo terso
en el que vive la huerta.
¡Despierta!.
Mira que mueren los lechos,
arroyos, sembrados y acequias.
Los frutales y planteles
capiteles de arboledas
que demoran menesteres.
¡Despierta!.
Que yo quiero verte viva,
como la senda de barro
que llena mis pies de vida.
¡Despierta!.
Que aún hay vida.
¡Despierta!.
Que hay tareas.
¡Despierta!.
Del sueño inerte.
¡Despierta!.
De la tragedia.
Ultima noche
Hundió su espada en la morada del silencio
regalando al coraje un haz de honor.
Insípido, volátil, incluso eterno……
Un grito agoniza
en las callejuelas huérfanas de vida
resuello del escondido
en la negra ciudadela.
Elegidos por la historia
velan por vivos y muertos.
Luna enamorada
Luna llena, luna fresca,
de alborada blanca vistes el suelo y las aguas
que inundando mi mundicia
me hacen sentir esperanza.
De vergüenza haces gala flor de noche
siempre fuiste:
escondida en el sol andas
fluyendo tu fina estampa en el cielo
siempre triste.
En la mañana me ríes
a punto siempre de irte,
con miedo del sol en calma
enamorándose tu alma
del cual siempre vistes.
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