miércoles, 3 de marzo de 2010

Poemario


















Efemérides del adentro

En lo mas profundo del hombre

se encuentran cavernas oscuras; (el secreto)

en las cuales hallamos turbias vivencias

que relatan como rupestres pinturas,

el devenir del pasado.

Reflejan dudosos pasajes de incesante realidad

transformándose en mucosas secas

que fluyen cualquier día que se especta.

La noción de un relato oscuro

solo depende de quien lo asimila

cuando lo haya en la casualidad;

pero todos los negros secretos

reposan bajo el gris del frió mármol.

¡ Crueles, lucrosos y ambiguos !,

todos ellos serian enseñanza

para los que buscan senderos de blanca luz,

aunque ámbar;

la transforman como ultimo recurso

en pos de la supervivencia.

Cuanto emanaría, cuanto:

si al hurgar en turbias aguas tocásemos limpio fondo,

recolectando las perlas del saber

con el fin de hacer reposo.

Vivir en la paz inventada:

es mas simple que luchar contra heridas del adentro

de las cuales supura la vergüenza y el dolor.

Solo el antiséptico de la humildad y el coraje

harán suturar la brecha que no cicatriza.


Lucidez angustiosa

Esta noche sentí;

el hachazo de la verdad sobre mis manos abiertas

llenas de esperanza absurda.

Recojo la semilla infructuosa que nunca germina

en el lodazal de la pesadumbre diaria.

Necesito salir, emerger, respirar vida

y no atormentarme con despojos sin sentido.

Escogí mi sendero hecho de escombros

de algunos consejos caducos;

¡ que ignorancia mas inocente ¡;

que ingenuo soy al pensar que recorro pasajes de mi vida

sin necesidad de alimentar la sabiduría, el descanso y el deseo.

Batalla tras batalla retiro tropas del frente diario

regresando a la trinchera de la serenidad,

lugar único que me protege del bombardeo de declives.

A veces pienso que la paz es el silencio:

pero el silencio es la antesala del bullicio

que acosa al superviviente de tan angosta tregüa.

Lo cierto es que por mas que mimbrea el suelo

mis pilares aguantan diez veces mas el peso de mi conciencia,

absorbiendo mis devaneos, desastres y avenidas

y yo solo deseo construir otros que hagan descansar a estos.

En realidad mi sentencia esta escrita sobre el papel del destino,

rubricada con el plumier del tiempo por la mano de dios,

siendo el único que en su divina cordura asimila este embrollo.

En el transito buscare bajo las nubes mis recuerdos,

escondidos en el libro finito que alimentamos día a día.

El descanso eterno me hará lector de mi propia existencia.


Labriego

Brazo agitas suave al viento, viento quemando tu cara,

sol que endurece el madero y requiebra al fiel acero

de tu noble y vieja azada.

Hombre libre de caprichos, hombre que no hace paradas,

conformando tu existencia sin influir en tu esencia

el mundo del todo o nada.

Cada grieta de tu cara es un surco en el arroyo,

que marcan tu vida austera sin desmanes de riquezas

ni demoras en ahorro.

Gota a gota por tu frente pasa el mundo resbalando,

ignorando envite alguno de lo fácil sin trabajo

¡sigues la tierra cavando¡.

Del campo haces camino, del camino madrugada,

¿por qué tus manos te duelen cuando acaba la jornada,

si el trabajo te ennoblece?.

El frutal, la huerta viva, visten de vida tu alma,

labriego aire respiras y el corazón te palpita

en veredas soleadas.

Un vivir tan noble y puro, que duro y triste destino,

libertario de ambiciones fuiste sin mas objeciones,

¡buen y noble campesino!.



Primavera de Julio

Llega sigilosa,

resbalando sobre el tiempo

regurgitando pasión en su esencia.

Soliviantado el espíritu

retoza el la solana

a la caza del ávido pétalo.

Comemos del néctar de la historia

siendo abejas;

en la colmena del pasado

Vivimos tiempos de recolecta

hermanando nuestro vuelo.

Llega el final,

desaparecemos,

hasta la próxima primavera.

Somos abejas de Julio.


Pan, mar y muerte

Que caro sale el pan, al hombre recio de puerto

que de raspa en raspa va aguantando el vil cantar

de las sirenas del tiempo.

Trágame tierra que el mar:

quiere llevarme hacia dentro con su dulce viene y va.


Con calma se oye el ¡run run!, del oleaje baldío,

que busca al preso que esta atrapado y bien cogido

a la red y enrarecido;

parte con fe al pescar.

Con levante y de leveche acecha el mar al navío

que de ola en ola va aguantando el desafió

de encontrar al temporal escondido en el vacío

de corales cristalinos.


Trágame tierra que el mar:

quiere llevarme hacia dentro con su dulce viene y va.

¡Se hunde el barco, se hunde!;

hunde el mar a los barcos y también al marinero.

No distingue por edad estado o bien adquirido

te atrapa con soledad en silencio y sobriedad

recalando en puerto hundido.

Te arrastro entre algas, losares, valles sombríos

con tenue profundidad te abrazo el lecho fino

acabando tu camino oyendo el agua pasar.

Mujeres del mar lo saben donde están los hombres idos,

buscaron profundo hogar con su amante sin amar

dejándolas sin destino con talante blanquecino

diciendo, ¡no volverán!.

Trágame tierra que el mar:

Me llevo por fin adentro con su dulce viene y va.


Mañana, nada

Desde la penumbra brillo de alba;

tu sombra se desliza

por las comisuras de mi mente.

Comienza un trance casi narcótico;

penetra en mis entrañas adulterando todo sentido,

reseca todo torrente de cordura,

bambolea los resortes de mi espíritu,

hace de mi karma alquimia

resultando la mezcla de su esencia.

Y el aliento flojea.

Retorno del viaje;

encuentro las maletas vacías de ti

y busco en el fondo del trasiego ocurrido

hallando soledad perenne.

Llene mis manos con tu ausencia

y te esparcí al viento regalándote al destino.

No volverás a hacer nido en el viejo árbol;

aquel que broto con tu venida.

Recogeré mi vida

sin despertar tu pupila

y marchare de tu lado,

donde no veré marchitar mi casa

en el infinito ocaso.


MAL SUEÑO


¡Despierta!.

El verdecillo anuncia:

con campana de garganta

la salida del que muere,

cuando en la noche se ampara.

¡Despierta!.

La nube avisa:

el devenir de las aguas

que humedecen tu mirada,

y a tu alma dan la vida.

¡Despierta!.

El labriego ya te peina,

con el herraje cansino

haciendo de ti pelo terso

en el que vive la huerta.

¡Despierta!.

Mira que mueren los lechos,

arroyos, sembrados y acequias.

Los frutales y planteles

capiteles de arboledas

que demoran menesteres.

¡Despierta!.

Que yo quiero verte viva,

como la senda de barro

que llena mis pies de vida.

¡Despierta!.

Que aún hay vida.


¡Despierta!.

Que hay tareas.

¡Despierta!.

Del sueño inerte.

¡Despierta!.

De la tragedia.


Ultima noche

Hundió su espada en la morada del silencio

regalando al coraje un haz de honor.

Insípido, volátil, incluso eterno……

Un grito agoniza

en las callejuelas huérfanas de vida

resuello del escondido

en la negra ciudadela.

Elegidos por la historia

velan por vivos y muertos.


Luna enamorada

Luna llena, luna fresca,

de alborada blanca vistes el suelo y las aguas

que inundando mi mundicia

me hacen sentir esperanza.

De vergüenza haces gala flor de noche

siempre fuiste:

escondida en el sol andas

fluyendo tu fina estampa en el cielo

siempre triste.

En la mañana me ríes

a punto siempre de irte,

con miedo del sol en calma

enamorándose tu alma

del cual siempre vistes.



No hay comentarios:

Publicar un comentario