En esta sección encontrareis algo inédito sobre la obra de Miguel Hernández poemas rescatados por conocidos que han sobrevivido en la penumbra sin perder ni un ápice de esplendor. Gracias a la cesión de estos documentos por parte de Antonio Gilabert Martínez "sobrino del poseedor de los originales" y de Antonio Abad Salinas Izquierdo el cual me los hizo llegar, degustareis estos versos los cuales han estado al alcance de muy pocos. Encontrareis a pie de cada documento la trascripción de cada uno de ellos por falta de nitidez dado el estado en el que se encuentran.
Disfrutadlos como si se esfumasen a cada paso de verso.
Disfrutadlos como si se esfumasen a cada paso de verso.
Transcripción
En el 39 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE MIGUEL HERNANDEZ
Damos a conocer un Poema Inédito auténticamente, no publicado en revista, periódico, libro o recital alguno y que se ha conservado en la memoria de un oriolano ya desaparecido, PEPIN GIMENO, que, como su hermano MANOLO, militar y amante de su tierra, a la que retornó siempre en estas conmemoraciones de Semana Santa, nos ha legado esta nueva y última prueba de su oriolanismo, después de muerto: el poema de MIGUEL que titulamos “MAÑANA”… y que, por su raíz, es netamente hernandiano: nos lo recitó un día en la taquilla del Salón Novedades, dejándonos en la duda de su origen… aunque cree recordar lo oyó varias veces en el Bar de Españita, junto al Salón Novedades: parece coincidir con el estilo de las canciones de flamenco que datan de los años 1933 Y 1934 que dimos a conocer:
Dice así:
“MAÑANA”
Mi amor te pregunta: ¿Cuándo?
y temblorosa, lejana,
dice, entre sombras llorando
tu pálida voz: ¡Mañana!.
¡Mañana!: Es todo aquello
que no se sabe si existe.
Algo que puede ser bello;
algo que puede ser triste.
Sombra nebulosa y vana,
y-por intangible-bella.
¡Mañana!: Decir mañana
Es como decir estrella.
Nada que va cual yo voy,
sin rumbo, hasta perecer.
¡Mañana! Que ha de ser Hoy
para morir en Ayer.
¡Mañana! Voz de recodo,
de abismo, de marejada…
Algo que puede ser todo
… ¡o nada!.
-Este poema se recogió de una grabación de cinta magneto fónica en casa del gran oriolano Manuel Soriano Murcia, guardador de voces y temas oriolanos de interés artístico e histórico.
39 ANIVERSARIO de la MUERTE de Miguel Hernández: 28-3-81.
M.H.1910-1942
Transcripción
Que yo no sé que me pasa:
si te quiero o no te quiero,
si tu casa no es tu casa,
si hiela un querer o abrasa,
si me matas o me muero.
Las olas del mar salino,
las penas de mis pesares,
una se fue y otra vino.
Que en la taberna murió:
nadie diga a su vecino
que en la taberna murió,
un querer que enterré yo
dentro de un vaso de vino.
Pena que pena serena,
pena penilla es la mía
de retama y hierbabuena,
que en cuanto te ve, morena,
mi pena se hace alegría.
Como luceros ya arenas:
te doy un beso si dices
el número de mis penas.
¡Soledad, qué solo estoy!
conmigo y en tu compaña
ayer, y mañana, y hoy
de ti vengo y a ti voy
en una jaca castaña.
Las fatigas de la muerte
me dan a mi, que no a otro,
cuando salgo al campo a verte
con mi negra, negra suerte
en mi negro, negro potro.

Transcripción
Yo que creí que la luz era mía
precipitado en la sombra me veo;
Ascua solar, sideral alergia
ígnea de espuma, de luz, de deseo.
Sangre ligera, redonda, granada:
raudo anhelar, sin perfil ni penumbra.
Fuera, la luz en la luz sepultada,
siento que solo la sombra me alumbra.
Solo la sombra. Sin astro. Sin cielo.
Seres. Volúmenes. Cuerpos tangibles
dentro del aire que no tiene vuelo,
centro del árbol de los imposibles.
Falta el espacio. Se ha hundido la risa.
Ya no es posible lanzarse a la altura.
El corazón quiere ser mas deprisa
fuerza que ensanche la estrecha negrura.
Carne sin norte que va en oleada
hacia la noche siniestra, baldía.
¿Quien es el rayo de sol que la inunda?.
Busco. No encuentro ni rastro del día.
Solo el fulgor de los puños cerrados,
el resplandor de los dientes que acechan.
Dientes y puños de todos los lados.
Más que las manos, los montes se estrechan.
Turbia es la lucha sin sed de mañana.
¡Que lejanía de opacos latidos!.
Soy una cárcel con una ventana
ante una gran soledad de rugidos.
Soy una abierta ventana que escucha,
por donde ve tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.

Transcripción
"Si me niegas la vida,
no me niegues la muerte".
Cállame en tí. No le odies
a mi voz el sepulcro,
¿por qué he de hablar aún?.
Compréndelo, no puedo
decirlo a los arcángeles
por muchas alas que hayan
sobre la simetría
cordial de sus viajes.
Sé que tú has de sentir
el sudor de ese lienzo
que no inunda mi sangre.
Sé que nadie podía
exigirte la mano,
ni el pez de la mirada
con la escama distinta
de la emoción, de la hora
en que se te contemple.
Óyeme tú, principio
restado a los fusiles
hasta en el orden. Oye
cómo yo te sitúo
agrupado en mil dedos
sobre la proyección
del aire que olvidé.
Tómalo en serio, dame
la mano antes de amar.
Septiembre de 1950.

Trascripción
Solo quien ama vuela. Pero ¿quien ama tanto
que sea como el pájaro mas leve y fugitivo?.
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.
Amar... Pero ¿quien ama?. Volar...Pero ¿quien vuela?.
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.
Un ser ardiente, claro de deseos, alado.
Quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.
Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la (piel) el cielo, bajo la (piel) el ave.
Se que confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.
Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte; cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.
Triste instrumento alegre de vestir: apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada por el uso constante devorada.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.
No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatasdor ascender; naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.
Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.
Cada ciudad dormida, despierta, loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y (llueve)
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.

Transcripción
Un albañil quería... No le faltaba el aliento.
Un albañil quería, piedra tras piedra, muro
tras muro, levantar una imagen al viento
desencadenador en el futuro.
Quería un edificio capaz de los mas leve.
No le faltaba aliento. ¡ Cuanto aquel ser quería !.
Piedras de pluma, mares de pájaros
si te quiero o no te quiero,
si tu casa no es tu casa,
si hiela un querer o abrasa,
si me matas o me muero.
Las olas del mar salino,
las penas de mis pesares,
una se fue y otra vino.
Que en la taberna murió:
nadie diga a su vecino
que en la taberna murió,
un querer que enterré yo
dentro de un vaso de vino.
Pena que pena serena,
pena penilla es la mía
de retama y hierbabuena,
que en cuanto te ve, morena,
mi pena se hace alegría.
Como luceros ya arenas:
te doy un beso si dices
el número de mis penas.
¡Soledad, qué solo estoy!
conmigo y en tu compaña
ayer, y mañana, y hoy
de ti vengo y a ti voy
en una jaca castaña.
Las fatigas de la muerte
me dan a mi, que no a otro,
cuando salgo al campo a verte
con mi negra, negra suerte
en mi negro, negro potro.

Transcripción
Yo que creí que la luz era mía
precipitado en la sombra me veo;
Ascua solar, sideral alergia
ígnea de espuma, de luz, de deseo.
Sangre ligera, redonda, granada:
raudo anhelar, sin perfil ni penumbra.
Fuera, la luz en la luz sepultada,
siento que solo la sombra me alumbra.
Solo la sombra. Sin astro. Sin cielo.
Seres. Volúmenes. Cuerpos tangibles
dentro del aire que no tiene vuelo,
centro del árbol de los imposibles.
Falta el espacio. Se ha hundido la risa.
Ya no es posible lanzarse a la altura.
El corazón quiere ser mas deprisa
fuerza que ensanche la estrecha negrura.
Carne sin norte que va en oleada
hacia la noche siniestra, baldía.
¿Quien es el rayo de sol que la inunda?.
Busco. No encuentro ni rastro del día.
Solo el fulgor de los puños cerrados,
el resplandor de los dientes que acechan.
Dientes y puños de todos los lados.
Más que las manos, los montes se estrechan.
Turbia es la lucha sin sed de mañana.
¡Que lejanía de opacos latidos!.
Soy una cárcel con una ventana
ante una gran soledad de rugidos.
Soy una abierta ventana que escucha,
por donde ve tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.

Transcripción
"Si me niegas la vida,
no me niegues la muerte".
Cállame en tí. No le odies
a mi voz el sepulcro,
¿por qué he de hablar aún?.
Compréndelo, no puedo
decirlo a los arcángeles
por muchas alas que hayan
sobre la simetría
cordial de sus viajes.
Sé que tú has de sentir
el sudor de ese lienzo
que no inunda mi sangre.
Sé que nadie podía
exigirte la mano,
ni el pez de la mirada
con la escama distinta
de la emoción, de la hora
en que se te contemple.
Óyeme tú, principio
restado a los fusiles
hasta en el orden. Oye
cómo yo te sitúo
agrupado en mil dedos
sobre la proyección
del aire que olvidé.
Tómalo en serio, dame
la mano antes de amar.
Septiembre de 1950.

Trascripción
Solo quien ama vuela. Pero ¿quien ama tanto
que sea como el pájaro mas leve y fugitivo?.
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.
Amar... Pero ¿quien ama?. Volar...Pero ¿quien vuela?.
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.
Un ser ardiente, claro de deseos, alado.
Quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.
Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la (piel) el cielo, bajo la (piel) el ave.
Se que confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.
Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte; cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.
Triste instrumento alegre de vestir: apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada por el uso constante devorada.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.
No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatasdor ascender; naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.
Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.
Cada ciudad dormida, despierta, loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y (llueve)
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.

Transcripción
Un albañil quería... No le faltaba el aliento.
Un albañil quería, piedra tras piedra, muro
tras muro, levantar una imagen al viento
desencadenador en el futuro.
Quería un edificio capaz de los mas leve.
No le faltaba aliento. ¡ Cuanto aquel ser quería !.
Piedras de pluma, mares de pájaros
los mueve una imaginación al mediodía.
Reía. Trabajaba. Cantaba. De sus brazos,
con un poder mas alto que el ala de los truenos,
iban brotando muros lo mismo que aletazos.
Pero los aletazos duran menos.
Al fin era la piedra su agente. Y la montaña.
Tiene valor de vuelo si es totalmente activa
Piedra por piedra es peso y hunde cuando acompaña
aunque esta sea un (mundo) de ansia viva.
Un albañil quería... Pero la piedra cobra
su torva densidad (brutal) en un momento.
Aquel hombre labraba su carcel. Y en su obra
fueron precipitados él y el viento.

Transcricpción
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres
Reía. Trabajaba. Cantaba. De sus brazos,
con un poder mas alto que el ala de los truenos,
iban brotando muros lo mismo que aletazos.
Pero los aletazos duran menos.
Al fin era la piedra su agente. Y la montaña.
Tiene valor de vuelo si es totalmente activa
Piedra por piedra es peso y hunde cuando acompaña
aunque esta sea un (mundo) de ansia viva.
Un albañil quería... Pero la piedra cobra
su torva densidad (brutal) en un momento.
Aquel hombre labraba su carcel. Y en su obra
fueron precipitados él y el viento.

Transcricpción
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres
madre. Quiso la luna profundamente llena.
En tu dolor lunar he visto dos mujeres,
y un removido abismo bajo una luz serena.
¡Qué olor a madreselva desgarrada y herida!.
¡Qué axaltación de labios y honduras generosas!.
Bajo las huecas ropas aleteó la vida,
¡Qué axaltación de labios y honduras generosas!.
Bajo las huecas ropas aleteó la vida,
y se sintieron bruscamente las cosas.
Eres mas clara. Eres mas tierna. Eres mas suave.
Ardes y te consumes con mas recogimiento.
El nuevo amor te inspira la levedad del ave
y ocupa los caminos pausados de tu aliento.
Ríe, porque eres madre con (luna). Así lo expresa
tu palidez rendida de recorrer lo rojo;
y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa,
y el ascua repentina que te agiganta el ojo.
Ríe, que todo ríe: que todo es madre leve.
Profundidad del mundo sobre el que te has (quedado)
sumiendote y ahondandote mientras la luna mueve,
igual que tu, su hermosa cabeza hacia otro lado.
Nunca tan parecida tu frente al primer cielo.
Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora.
Viene rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo
te impulsan. Eres madre. Sonrie. Ríe. Llora.
Transcripción
Riendose, burlandose con claridad del día
se hundió en la noche el niño que quise ser dos veces.
No quise mas luz. ¿Para que?. No saldria
mas de aquellos silencios, de aquellas lobregueses.
Quise ser ¿para que?. Quise llegar gozoso
al centro de la esfera de todo lo que existe.
Quise llevar la risa como lo mas hermoso.
He muerto sonriendo serenamente triste.
Niño, dos veces niño: tres veces venidero.
Vuelvo a rodar por ese mundo opaco del vientre.
Atrás amor. Atrás, niño, porque no quiero
salir donde la luz su gran tristeza encuentre.
Regreso al aire plástico que alentó mi (inconsciencia).
Quise llevar la risa como lo mas hermoso.
He muerto sonriendo serenamente triste.
Niño, dos veces niño: tres veces venidero.
Vuelvo a rodar por ese mundo opaco del vientre.
Atrás amor. Atrás, niño, porque no quiero
salir donde la luz su gran tristeza encuentre.
Regreso al aire plástico que alentó mi (inconsciencia).
Vuelvo a rodar conscientedel sueño que me cubre.
En una sensitiva sombra de transparencia,
en un espacio intimo rodar de octubre a octubre.
Vientre: carne central de todo cuanto existe.
Bóveda eternamente azul, si roja, oscura.
Noche final, en cuya profundidad se siente
la voz de las raices, el soplo de la altura.
Bajo tu piel avanzo y es sangre la distancia.
Mi cuerpo es una densa constelación gravita.
El universo agrupa su errante resonancia
allá, donde la historia del hombre ha sido escrita.
Mirar, y ver entorno la soledad, el monte
el mar, por la ventana de un corazón entero
que ayer se acongojaba de no ser horizonte
abierto, a un mundo menos mudable y pasajero.
Acumular la piedra y el niño para nada.
Para vivir sin alas y oscuramente un día.
Piramide de sol temible y limitada
sin fuego ni frescura. No. Vuelve, vida mia.
Mas algo me ha empujado desesperadamente.
Caigo en la madrugada del tiempo, del pasado.
Me arrojan de la noche ante la luz hirente
vuelvo a llorar desnudo----siempre----



eres bueno regalanos mas porfavor !!
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