Que memoria la mía
El otro día echando una partida al domino con mi suegro y sus añejos colegas, no se me ocurrió otra cosa que mezclar entre las fichas lo de la memoria histórica. Cual fue mi sorpresa ante la reacción de estos sobrios veteranos cuando sus alazán éscas fazes comenzaron a disparar esputos de sabiduría tales como estos: mira José en aquellos tiempos fueran como fueren te sentías seguro, porque en mi casa toda la vida se dejo la puerta abierta y el único que entraba sin permiso era el gato; comento Pepin y al unísono Mazón reiteraba: la verdad que fueron tiempos difíciles pero no faltaba el pan aunque fuera duro y nos sentíamos satisfechos con lo que teníamos ya puedes ver a seis que hemos criao mi reina y yo no faltando de nada.
Mi suegro que es el mas joven de la cuadrilla y muy del PP esbozó, "dejarse de tonterías que a lo que mi yerno se refiere es a lo que se ha formao con el Garzón", a lo cual todos no le dieron la mas mínima importancia excepto Joaquín, el cual reflejo su mirada el la ventana como perdida e incluso concentrada
rota solamente por el repicar de mi interrogante dardo a lo cual me respondió con unas palabras que nos llegaron al mismo alma a todos los allí presentes y dice así:
Tanto en la literatura antigua como en la actual se recordó a los grandes vencedores y vencidos para bien o para mal, pero de lo que nunca se ha escrito es de las heridas que han quedado en seno del drama y que han generado rescoldos durante siglos, iniciando fuegos caducos que han destruido generaciones completas.
José teneis la gran suerte de haber nacido en un país democrático y conocer la libertad plenamente con sus pros y sus contras, mientras nosotros tenemos la gran suerte de haber luchado para que esos rescoldos quedasen bien apagados, por lo cual todos estos que intentan avivar el fuego solo encontrarán el fuego de la paz y el perdón.
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